En la antesala de la final por el ascenso al Federal A, en Tucumán Central cada detalle cuenta. No sólo lo táctico o lo anímico. También lo que se pone en el plato. Carmen Moreno, nutricionista del plantel, explicó cómo se trabaja la alimentación en una jornada clave como la que afrontará el equipo frente a General Paz Juniors.

“Hay tres pilares fundamentales en la alimentación de un futbolista: la comida, la hidratación y el descanso”, señaló. Desde comienzos de año, el club viene desarrollando charlas educativas y acompañamiento individual para cada jugador. No todos necesitan lo mismo, y en un plantel amateur (donde muchos trabajan o estudian además de entrenar) la planificación debe adaptarse a los tiempos y exigencias de cada uno. "Es bastante difícil porque ellos dividen su tiempo con otras actividades", indicó.

Durante la semana se controlan las ingestas en entrenamientos y también la recuperación posterior, con el objetivo de prevenir lesiones y sostener el rendimiento. Pero el día del partido tiene un enfoque particular: los hidratos de carbono son los protagonistas.

“El día de la final los hidratos son clave”, explicó Moreno. En el desayuno predominan cereales, panificados saludables, budines caseros (por ejemplo de banana) y frutas. El objetivo es asegurar reservas de energía sin generar pesadez. Se evita lo ultraprocesado y se prioriza lo simple y funcional al rendimiento.

La hidratación también es monitoreada. No se trata sólo de tomar agua, sino de hacerlo en los tiempos adecuados y, cuando es necesario, con bebidas que ayuden a reponer electrolitos.

Otro punto importante fue ordenar la suplementación. “Muchos consumían productos porque los escuchaban o porque a un compañero le servía”, contó. El trabajo fue personalizar y explicar que el suplemento no reemplaza a la comida: acompaña lo que la alimentación no llega a cubrir.

El desafío es doble: no es un plantel profesional con dedicación exclusiva. Por eso, el esfuerzo del club en concentraciones y acompañamiento nutricional cobra aún más valor.

En una final donde la ansiedad juega su partido, la alimentación busca dar equilibrio. Energía, control y prevención. Porque el ascenso también empieza en la mesa.